El costo: lo que consumió el ítem antes de tener precio
Toda discusión de precio que empieza por el margen deseado ya empezó mal. El primer número es cuánto costó realmente el ítem, y casi nunca es el que figura en la factura.
El costo de un producto es el valor de la compra más todo lo que hubo que gastar para que llegara al estante en condiciones de venderse: flete, seguro, recepción, almacenamiento, merma en el manejo y el impuesto pagado en la entrada que no genera crédito. En una operación que recibe carga cada semana, ese número cambia de una entrada a otra mientras la etiqueta sigue impresa con el costo de la compra anterior.
Existe además el costo que no llega en ninguna factura: el capital inmovilizado en el inventario, el espacio que ocupa el ítem, la devolución que genera. Ignorarlo no hace desaparecer el gasto, sino que lo hace salir del margen de otro producto, casi siempre el del ítem de rotación rápida del que nadie sospecha.